viernes, 9 de abril de 2010

Iré Elese Eleda



Iré elese eleda (tu cabeza te salva, tu cabeza te condena)

Este es un iré muy bueno ya que nos esta indicando que el bienestar no depende ni del muerto ni del santo ni de los astros ni de otras personas, sino que depende de uno mismo, la mayoría de las personas que viene a mirarse, viene con la esperanza de que el orisha o el muerto le ayuden a resolver su problema. Sin embargo el orisha le esta indicando a la persona que su bienestar depende principalmente de las decisiones que el tome, en otras palabras dice usted esta bien porque ha sabido tomar buenas decisiones ó para que usted este bien, piense bien lo que va a hacer para que tome la decisión correcta. Sin embargo muchas veces la persona no tiene la suficiente capacidad para analizar sus problemas de manera aislada y de allí entonces deducir cual es la mejor decisión ó muchas veces la decisión que va a tomar la persona no es bien vista por otros que están directamente involucrados (compañeros de trabajo o familiares), también existe el riesgo de que la persona tome decisiones precipitadas o que se base en una mentira o en una apariencia y esto lo lleve a tomar la decisión equivocada. Aquí la persona tiene que cumplir lo antes posible con lo que se haya marcado para que su iré sea duradero. La persona debe evitar cualquier situación que afecte el bienestar de su cabeza, en otras palabras no debe tomar bebidas alcohólicas, no permitir que se le suba la sangre a la cabeza, no manejar cansado ni con sueño, no participar en riñas, no separar a personas que se estén peleando, no discutir con nadie, debe dormir bien para que no se despierte cansado. Aunque este iré es muy bueno, por lo anterior vemos que también es muy fácil de perder y pasar a un estado de osogbo.

Un ejemplo que nos muestra de una manera clara este tipo de iré es el cuento de los tres consejos.

Los tres Consejos
Este era un hombre que no tenia dinero ni trabajo y decidió irse de su casa buscando suerte en otro pueblo dejando a su esposa y a su hijo, muy lejos de su casa llego a una hacienda donde le ofrecieron trabajo y comida, el hombre acepto sin pensarlo y estuvo allí por 7 años, pensó que era momento de regresar con su familia ya que el esperaba que le pagaran suficiente dinero para terminar con sus carencias, sin embargo cuando se dispuso a cobrar le dijeron, quieres esta bolsa de dinero o quieres tres consejos a cambio de tu trabajo y con estos consejos nunca mas vas a pasar problemas, el hombre dijo -quiero los consejos- y le dijeron estos son los tres consejos:

1.- No cambies camino por vereda
2.- No te metas en lo que no te importa
3.- No te vayas por la primera

No paso mucho tiempo de que iba camino a su casa cuando se encontró a un comerciante que también iba a caballo y el comerciante le pregunto – para donde te diriges- a lo que esta persona le contesto -voy a un pueblo que esta detrás de aquellas colinas que se ven a lo lejos- y le contesto – yo
conozco una vereda por la que le cortamos mucho al camino y así vas a llegar mas rápido a ver a tu familia- y el hombre recordó el primer consejo “No cambies camino por vereda” y dijo – gracias, pero prefiero ir por el camino que recorrí cuando vine-, a los 2 días se encontró con el comerciante y este le comento que por la vereda que se fue encontró unos ladrones y le robaron toda la mercancía, el hombre siguió en su caballo y pidió en una hacienda que lo dejaran pasar la noche, le dijeron que si y vio a una mujer que estaba en una celda tipo cárcel, toda sucia y con grilletes en los pies, estaba a punto de decir algo al respecto y recordó el segundo consejo “No te metas en lo que no te importa” y no dijo nada, al siguiente día se despidió del dueño de la finca para agradecer por la noche que le dejo pasar y este le dijo, - mi mujer estaba castigada por una maldición que le hicieron hasta que alguien que la viera no dijera nada y gracias a su discreción ahora mi mujer es libre y en recompensa le entrego estas dos bolsas de oro-, guardo las bolsas y se retiro del lugar, a los tres días llego a su casa y cuando estaba como a cincuenta metros vio que un hombre vestido de militar abrazo efusivamente a su esposa y lo primero que pensó fue en sacar su arma y dispararle pero se acordó del tercer consejo “no te vayas por la primera” y cuando se acerco vio que el militar era su hijo que ya había crecido y regresaba a su casa después de haber estado internado tres años en la escuela militar, el hombre abrazo a su esposa y a su hijo, se metieron a la casa y platicaron todas sus experiencias de tantos años.